El aire acondicionado es uno de los electrodomésticos más valorados en una vivienda, especialmente durante los meses más calurosos del año.
Cuando este aparato se avería en una vivienda de alquiler, surgen muchas dudas: ¿debe arreglarlo el inquilino o es responsabilidad del propietario?
La respuesta a esta pregunta puede variar según la situación, el contrato y la naturaleza de la avería.
En este artículo, explicamos todo lo que necesitas saber sobre la responsabilidad de reparar un aire acondicionado roto en un piso de alquiler, y los pasos a seguir en caso de conflicto.
¿Quién debe arreglar el aire acondicionado en alquiler?
En la mayoría de los casos, la reparación del aire acondicionado roto en una vivienda de alquiler corresponde al propietario.
El aire acondicionado, al igual que otros muebles y electrodomésticos que forman parte de la vivienda, debe estar en condiciones adecuadas para el uso al momento de alquilar.
Por ley, el arrendador tiene la obligación de mantener la vivienda en un estado que permita su habitabilidad y el uso pactado en el contrato.
Sin embargo, si el aparato se daña por un uso incorrecto, negligencia o maltrato por parte del inquilino, la responsabilidad de la reparación puede recaer sobre él.
Es fundamental diferenciar entre el desgaste normal derivado del uso y los daños ocasionados por un mal uso.
Por eso, es importante que ambas partes tengan claro el estado inicial del aire acondicionado al firmar el contrato de arrendamiento.
Si el aire acondicionado forma parte del inventario inicial de la vivienda, el propietario debe asegurarse de que funcione correctamente y realizar las reparaciones necesarias, siempre que el fallo sea fruto del uso habitual o del paso del tiempo.
El inquilino, por su parte, debe avisar inmediatamente al propietario de cualquier avería y evitar manipular el aparato por su cuenta.
En resumen, salvo que el contrato diga lo contrario, el propietario suele ser el responsable de las reparaciones mayores del aire acondicionado, mientras que el inquilino se encarga del mantenimiento básico, como la limpieza de filtros.
Contrato de arrendamiento: lo que debes revisar
El contrato de arrendamiento es la principal referencia a la hora de determinar quién debe asumir los gastos de reparación del aire acondicionado.
En muchos casos, los contratos incluyen cláusulas específicas sobre el mantenimiento y reparación de electrodomésticos y sistemas de climatización presentes en la vivienda.
Es fundamental revisar si existe alguna condición que exima al propietario de ciertas reparaciones o que limite su responsabilidad a determinados supuestos.
Por ejemplo, algunos contratos estipulan que sólo se cubren los arreglos si la avería no es consecuencia del mal uso por parte del inquilino.
En otros casos, se establece que el inquilino debe hacerse cargo de pequeñas reparaciones o del mantenimiento rutinario.
Revisar el inventario anexo al contrato también es muy útil. Este documento detalla el estado y la existencia de cada electrodoméstico al inicio del alquiler.
Si el aire acondicionado se incluye en dicho inventario, su reparación suele estar contemplada en las obligaciones del arrendador, salvo que se estipule lo contrario.
Por último, si el contrato no especifica nada respecto al aire acondicionado, se aplica la legislación vigente.
Según la Ley de Arrendamientos Urbanos en España, el propietario debe mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, lo que implica reparar los electrodomésticos que la integran.
Averías comunes y cómo informar al propietario
Entre las averías más habituales en los aires acondicionados se encuentran la falta de frío, los ruidos extraños, fugas de agua o fallos en el encendido.
Estas averías pueden deberse a desgaste, fallos eléctricos, falta de mantenimiento o, en algunos casos, mal uso.
Cuando se detecta una avería, lo primero que debe hacer el inquilino es informar al propietario de manera formal.
Es recomendable hacerlo por escrito, preferiblemente mediante un correo electrónico o un mensaje que quede registrado, detallando el problema, la fecha en que se detectó y, si es posible, adjuntando fotos o vídeos.
El propietario debe responder y coordinar la reparación en un plazo razonable, dependiendo de la gravedad y la urgencia de la avería.
Si la avería es grave y afecta a la habitabilidad de la vivienda (por ejemplo, en plena ola de calor), el arrendador debería actuar con mayor rapidez.
Además, es aconsejable que el inquilino no intente reparar el aparato por su cuenta ni contrate a un técnico sin el consentimiento del propietario, ya que podría perder el derecho a reclamar el reembolso de los gastos o, incluso, agravar el problema.
Soluciones y pasos si el propietario no responde
Si el propietario ignora la solicitud de reparación o se niega a actuar, el inquilino cuenta con varias opciones legales y prácticas.
Lo primero es insistir enviando una reclamación formal por escrito, dejando constancia de la comunicación.
Este paso es importante en caso de que sea necesario acudir a instancias superiores.
En situaciones urgentes, y siempre tras haberlo notificado sin respuesta, el inquilino podría encargar la reparación directamente y, posteriormente, reclamar los gastos al propietario presentando las facturas correspondientes.
Sin embargo, esta opción debe valorarse con precaución y, preferiblemente, con asesoramiento legal.
Otra alternativa es acudir a la mediación o arbitraje, especialmente si así se contempla en el contrato de arrendamiento.
Muchas veces, una simple advertencia de que se tomará una acción legal es suficiente para que el propietario actúe.
Por último, si la falta de reparación afecta gravemente la habitabilidad de la vivienda, el inquilino podría incluso solicitar una reducción proporcional de la renta hasta que se solucione el problema, siempre bajo el amparo de la ley y asesoría profesional.
En definitiva, la reparación del aire acondicionado en una vivienda de alquiler es una cuestión que se resuelve atendiendo tanto a lo estipulado en el contrato como a la legislación vigente.
Mientras que el propietario debe garantizar el correcto funcionamiento de los electrodomésticos que forman parte de la vivienda, el inquilino debe informar y dar un uso adecuado a los mismos.
En caso de conflicto, existen vías legales y de mediación para proteger los derechos de ambas partes.
Lo más importante es la comunicación clara y documentada para evitar malentendidos y resolver cualquier incidencia de la manera más rápida y eficaz posible.

