El preámbulo de la Constitución Española (CE) no tiene fuerza vinculante directa porque funciona como una introducción expositiva que establece los principios y valores fundamentales, no como una norma prescriptiva con deberes y sanciones para los ciudadanos o jueces; es un texto inspirador que orienta la interpretación de los artículos, pero no crea derechos ni obligaciones concretas susceptibles de invocación judicial directa, sirviendo como marco ideológico, no como ley aplicable.
El preámbulo carece de fuerza jurídica directa, aunque tiene valor doctrinal y orientador para la interpretación del texto constitucional.